🕊️ Azucena: La guerrera que conoció el amor
Esta historia comenzó la noche del 28 de febrero de 2023, alrededor de las 9:00 PM. Una llamada urgente nos alertó en nuestra casa en Azcapotzalco: en la Avenida del Peñón, cerca de una Bodega Aurrerá en Nezahualcóyotl, una perrita estaba sufriendo una agresión brutal por la mano humana. Sin dudarlo, nos preparamos y salimos a cruzar la ciudad.
Era la madrugada del 1° de marzo cuando llegamos a la zona. Nos dividimos para rastrear entre matorrales, arbustos y el camellón de la avenida. Tras quince minutos de angustiosa búsqueda, una llamada confirmó el hallazgo: Ahí estaba ella, aterrorizada, débil y con el cuerpo profundamente dañado. La subimos con cuidado al vehículo y la trasladamos de inmediato a nuestro refugio para resguardarla y calmar su temblor.
Al día siguiente, la valoración médica confirmó la pesadilla: presentó graves heridas e inflamación en sus partes íntimas, consecuencia directa del abuso sufrido. A pesar del tratamiento médico constante, el trauma derivó en el desarrollo de TVT (Tumor Venéreo Transmisible). Azucena no solo sobrevivió a la agresión; luchó como una auténtica guerrera, superó las quimioterapias, venció al cáncer, fue esterilizada y vacunada.
Durante 1 año y 8 meses, Azucena vivió rodeada de amor, caricias, alimento seguro y el respeto que siempre mereció. Fue una perrita tierna, noble y valiente que se aferró con fuerza a la vida. Sin embargo, con el paso del tiempo, los estragos en su salud comenzaron a desgastar su cuerpo hasta que sus fuerzas no dieron más.
Tomar la decisión de dejarla marchar fue uno de los momentos más dolorosos. Entre lágrimas y sosteniéndola entre nuestros brazos para que no sintiera ningún miedo, la acompañamos hasta el último segundo. Azucena nos miró con unos ojos llenos de paz y gratitud infinita; hasta en su último suspiro nos regaló su afecto, antes de que con suavidad bajáramos sus párpados para que descansara en eternidad.
“Azucena fue víctima de la crueldad humana, pero se fue de este mundo rodeada de amor, dignidad y de quienes jamás la abandonaron. Ella siempre será parte eterna de la historia y del corazón de Refugio Akanto.”